necesito que me abracen x 3 horas
“Escribe bajo el silencio, aunque nadie te escuche, aunque nadie te vea, aunque nadie te lea y aunque nadie sepa quién seas. Sólo escribe, es otra forma de hacer danzar al verbo siendo portador del canto de tu propia alma.”
Los días pasarán, poesía,
y yo te seguiré amando
como el primer día
que llegaste a mí:
rota y triste.
Así nos conocimos.
Así me gustaste.
Y ahora que transformamos
la revolución en arte
no pienso soltarte.
Todo ese bullicioso tumulto de ideas se ahogan en mis adentros… se erosionan hacia la superficie en dudas, y en la mirada, mi lágrima delatora se esparce como la niebla y se desvanece como el vapor de una locomotora por los tersos trechos de la piel no amada.
24 de mayo
Cuando pienso que soy joven, y que probablemente me queda aún mucho tiempo de vida o como quiera que se llame esto que hago, me desespero como si estuviera en un horrible vestíbulo, en una depresiva sala de espera; y qué hacer mientras espero: no pensar, eso sí que no, entonces leer revistas, leer novelas, no por amor a la literatura, sino por no ser en mí, sino para meterme dentro del libro y no sentir mi sucio pellejo, mi yo aburridísimo, mi memoria congelada, mi espíritu muerto.
24 de mayo
Cuánto hace, me pregunto, que no tengo algún deseo, algún impulso, algo que salga como el chorro de la fuente, algo que no sea comer o beber o ir al cine, quiero decir un impulso simple, como querer ver el crepúsculo, la caída del sol, querer ver a un amigo, querer escribirle, querer cantar, querer leer determinado poema, querer caminar, querer ver las estrellas, querer amar, querer conocer… O aunque fuera querer llorar, querer gritar, querer lamentarme. Algo, en suma, que anuncie que vivo, que aún no he muerto, que por mi ser transita sangre caliente, rica, joven.
26 de mayo
Y yo moriría mil veces por poder recibir amor sin pedirlo, sin haberme dado cuenta ser llevada, de improviso, a un sitio en que los ojos se miran sin desprecio. Pero hubo de pasar tanto terror y tanto miedo de mal agüero para llegar cansada, feliz y doliente a mirar unos ojos que no me dañan.


